Instituto Mexicano del Inseguro Social aka IMIS
Pues bien. Por cuestiones del destino, terminé en el IMSS, digo IMIS. Bueno si se porqué, pero a eso no me voy. El caso es que un pariente esta ahí.
Total que yo me puse a ser el chico de los mandados: “traeme esto” “traeme aquello” “compra esto y traemelo”. Cargador de un nokia, un tv y novelas (que ni sabía como pedirlo, no sabía que era semanal), un colchón inflable, vasos, etc.
De los casi 7 viajes que he dado en tan solo 4 días, en todos me han tocado guardias GENIALES. Me han pedido 5 veces la credencial de elector: lo mejor es que me la pidieron los mismos guardias que me vieron la jeta en la mañana y en la tarde dos días. Otro guardia creía que llevaba una enorme bolsa de drogas o algo parecido porque hasta me revisó el mencionado colchón inflable: si quisiera pasar drogas, no sería tan obvio, pero de eso no me quejo, de lo que me quejo es que todavía me fuera siguiendo hasta la cama de la hospitalizada y le volviera a repetir que no se permiten colchones inflables PORQUE SON MUY ‘NAIS’, SOLO SE PERMITEN COLCHONETAS -GROSOR-PAPEL-DE-CHINA- INDIVIDUALES. Y el colchón es individual, ni que me hubiera cargado con un king.
Creo que de todos los vigilantes que me tocaron, ninguno fue amable conmigo. Todos la hacían de emoción… quizás lo mejor fue cuando me pidieron la credencial tantas veces: ACASO ME VEO TAN JOVEN?!. Nah, fue por molestar.
Planeo hacer un podcast de esto o mejor dicho: un post hablado, no se si entre en categoría de podcast. Pero eso será después. La verdad prefiero actuar las voces de los guardias: se escuchaban bien cultos y reservados para todo y claro, esa genial amabilidad que me demostraron.



