Ellos eran Señor y Señora creatividad. Felices, ambos, siempre, para toda la vida, tal como les dijeron en la iglesia.

La señora, era creativisima. En su escuela, siempre fue la No.1, le regalaba cosas a sus maestros, en sus libretas siempre habían colores en el margen, figuritas bonitas en la portada, tenía letra bonita y siempre que le tocaba exponer, ponía 3 megabytes de Gifs en sus power points de 60 diapositivas. Aunque realmente en su cabeza no había nada mas que modas y tendencias, no importaba: su creatividad la salvaba siempre de reprobar materias: ¿cómo rechazar trabajos tan coloridos y únicos?

El señor creativo era lo máximo, no había momento en que no lo fuera. Siempre bien portado cuando le convenía, con sus pelos parados y vestimenta tan especial: mangas arremetidas, pantalones rotos de abajo, pulseras con distintas frases en inglés y su reproductor de música plagado de cantos indocumentados. (reggaeton pues). Tenía la costumbre de ser ’servicial’ con los maestros: les buscaba su café, les sacaba sus copias y si le dejaban, les lavaba el carro. Y aunque, realmente en su cabeza no había nada mas que futbol de la liga mexicana e ir a la disco: ¿cómo reprobar a un muchacho tan especial, servicial y único?

Se conocieron en la misma prepa, mismo salón. 60 diapositivas parecían una gran eternidad para el, hasta que la miró y miró su trabajo:

“Qué gran estilo!” Dijo el chicho -”Un Gif de tribilín y uno de pluto!”. Mientras ella notaba que alguien la miraba: “Me esta poniendo atención y que bonitos cabellos, es taaan único”.

Y así, una gran relación comenzó.

Pd. Cualquier parecido con la realidad de alguien que conozcan, es pura coincidencia
Pd 2. Luego le sigo :) Pd 3. Nunca la terminé y ya hace unos años que escribí esto, creo que ya le llegó su tiempo