Cerrando las calles
Tal vez me llamen grosero e insensible, pero bueno.
El viernes caminaba yo por mis calles, listo para regresar a la escuela, después de unas horillas de descanzo gracias a las horas libres de mis grandes profesores de la UJAT. Pues bien: me planté en la parada para esperar mi gloriosa combi de Hospital Rovirosa cuando de pronto:
Chet! ¡y esa cosa que es! Por un momento creí que era un gran totem de piedra que había salido de la tierra para atacar al que se le pusiera al frente… pero no. Realmente era un tubo de concreto con una franela.
Asi es, la calle por donde pasa la combi, estaba cerrada; ¿razón? Se murió el zapatero que vive a 300 metros de ahí.
A ver a ver. Para comenzar: si falleció y vivía a 300 metros, para que carambas cierran la calle desde taaan atrás. Segunda: Apuesto a que al señor zapatero le hubiese molestado el que cerraran la calle, joer, apuesto una probabilidad del 90% de que hubiera dicho: ash, se murió alguien… yo y el transporte público ¿que mugre culpa tenemos? Pero no, ahí van a cerrar la calle y hacer que mi bella ruta 57 (me parece) haga otra vueltota para salir por donde debe. Tercera: no señores familiares rezadores, el cerrar la calle no le va gustar a nadie mas que a ustedes, joer, no lo podían velar DENTRO de su casa o sobre la banqueta? Que yo supiera así se hacía, pues no creo que fuera buena idea hacerle el velorio sobre su puesto a orilla de banqueta.
En fin, ya hice mi coraje matutino que tenía guardado desde hace tiempo.



